viernes, 11 de agosto de 2017

La mujer de la piscina

Era increíble cómo se movía por el agua. Parecía una extensión más de sus preciosas piernas. Acariciaba la superficie con movimientos delicados y acompasados.Como un vals sonando en un auditorio acuático, con un ritmo de tres por cuatro. Y en agradecimiento, el agua la transportaba por entre los pequeños oleajes, que se arremolinaban alrededor de su delicado, esbelto y majestuoso cuerpo, flotando entre  acordes transparentes de un lado a otro, con una dulzura extrema y perfecta.

1 comentario:

  1. Maravillosa y poética descripción, amigo Carlos. Podría ser un párrafo a incluir en "Los Amantes del Mar", por su sensibilidad y romanticismo.

    Un abrazo compañero

    Javier L. García

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